El Instituto Nacional de Antropología e Historia, conjuntamente con CONACULTA, han puesto a circular la antología que recoge los trabajos literarios de niños y jóvenes que participaron en el “Primer Concurso de Narrativa Infantil y Juvenil Museo del Templo Mayor” llevado acabo en 2009.
Me llama la atención la calidad creativa y de pluma que muestran los nueve antologados (que oscilan entre los 10 y 20 años de edad), pero en especial la de Camilo Tzictzil Soberanes García, quien obtuvo el Primer lugar en la Categoría A (de 10 a 14 años), con su cuento titulado Corazón de Agua; que por cierto abre las puertas a este viaje literario, que tuvo como uno de sus objetivos principales, la de acercar a los participantes a la historia cultural de nuestros antepasados mexicas, y a través de ello provocarles la realización de textos de ficción histórica.
Esta estimulación resultó muy bien, como ya lo dije, para Camilo Tzictzil Soberanes, quien en Corazón de Agua, en primera instancia, me remonta al cuento Chac Mool de Carlos Fuentes, por el paralelismo que guardan en cuanto al asunto y su personaje principal: el agua. Además, como se sabe, estas esculturas llamadas Chac Mool, que representan una “figura humana reclinada hacia atrás, con las piernas encogidas y la cabeza girada, en cuyo vientre descansa un recipiente circular o cuadrado” (México Desconocido. Eduardo Matos Moctezuma), no sólo han sido halladas en los vestigios de la cultura maya, sino también en la tolteca y la azteca: en está última junto a Tláloc, el Señor de la lluvia, de quien precisamente, en esencia, se refiere el autor en comento.
Es Corazón de agua, un cuento intenso y pleno de imágenes coloridas y hermosas que nos remontan al Tlalocan o paraíso donde mora el dios Tláloc; la descripción que hace de éste el personaje principal, un joven guerrero que después de combatir por el fervor a sus dioses, es hecho prisionero. Camino a la ciudad de sus captores, el Señor de la lluvia hace caer una tormenta sobre ellos, y estos deciden guarecerse en una cueva, que por su estreches no puede resguardarlos a todos, y entonces acuerdan dejar fuera a varios de sus prisioneros, entre ellos al joven guerrero; quien es alcanzado por un rayo que instantáneamente monda todos los dolores adquiridos en la batalla y lo sume en las tinieblas. Al despertar el joven guerrero, después de brotar del agua, se encuentra frente al templo de Tláloc. Se adentra en él, hallándose en sus tronos al mismo Tláloc y a su esposa Chalchihuitlicue. Antes de acercarse a estos, Tláloc habla, diciéndole que lo ha elegido para morar en el Tlalocan. Y que no pregunté por qué y se olvide de su vida pasada, para disfrutar mejor de tan bello paraíso. Una vez que termina de hablar, Tláloc, Chalchihuitlicue, lo hace mirar bajo de su falda, encontrándose un lago lleno de peces, y a hombres bailando felices alrededor de este.
El final del cuento, es una reflexión que hace el autor de la posibilidad de que el paraíso no sea un lugar ideal sino el planeta que habitamos, y las cosas bellas que en este suceden como el resplandor de una flor o una sonrisa; como la luna, que como un corazón blanco, se vio rodando en el cielo de marzo. Como los besos de una madre amorosa, que está al tanto de que sus hijos crezcan y se desarrollen en un ambiente pleno de paz y alegría; como el llanto primaveral que inunda de colores nuestros ojos. El Tlalocan, el paraíso verde y azul que una vez un joven guerrero, con corazón de agua –Camilo Tzictzil Soberanes García-, alcanzó por albergar en su alma un profundo amor por sus raíces ancestrales.
lunes, 21 de marzo de 2011
SIN LAS RAYAS BLANCAS EN EL ASFALTO
De pronto te cambió la risa,
Y como si hubieras escuchado al diablo,
Darte una mala noticia
Mojaste la noche con tu llanto.
Y yo me cuestioné
La posibilidad de darte un beso,
Pero te dejé llorar
Hasta que te calló el silencio.
Sin las rayas blancas en el asfalto
El destino correría a ciegas,
Pero cuando uno trae su propia lámpara
Nunca hay que tener miedo.
Te volteé a ver
Opaca pero ya eras de nuevo tú:
Luego de regañarte a ti misma
Tus ojos volvieron a la vida.
Es difícil vivir en la violencia,
Bajo la loza patriarcal de tanto años;
Pero sigo ahí, sin saber cómo
Dejar de hacerme daño.
Sin las rayas blancas en el asfalto
El destino correría a ciegas,
Pero cuando uno trae su propia lámpara
Nunca hay que tener miedo.
Y como si hubieras escuchado al diablo,
Darte una mala noticia
Mojaste la noche con tu llanto.
Y yo me cuestioné
La posibilidad de darte un beso,
Pero te dejé llorar
Hasta que te calló el silencio.
Sin las rayas blancas en el asfalto
El destino correría a ciegas,
Pero cuando uno trae su propia lámpara
Nunca hay que tener miedo.
Te volteé a ver
Opaca pero ya eras de nuevo tú:
Luego de regañarte a ti misma
Tus ojos volvieron a la vida.
Es difícil vivir en la violencia,
Bajo la loza patriarcal de tanto años;
Pero sigo ahí, sin saber cómo
Dejar de hacerme daño.
Sin las rayas blancas en el asfalto
El destino correría a ciegas,
Pero cuando uno trae su propia lámpara
Nunca hay que tener miedo.
ESA TU BOCA
Es mi sueño recurrente tu boca,
Un sueño que me ensueña y me moja;
Tu boca, tu boca
Ese mana que me alimenta y me aloca.
Que me pierde, que quema mi aliento,
Todo el tiempo, ¡ay bendita, que rico, siento!;
Tu boca, tu boca
La alcoba donde más bien me siento.
Esa tu boca que tanto quiero,
Que tanto me gusta y saboreo;
Tu boca, tu boca
El cielo, solamente el cielo.
Es la gracia y la lujuria tu boca;
El templo donde Cupido y Eros se alojan;
Tu boca, tu boca
Sólo para mí quiero tu boca: tu boca.
Un sueño que me ensueña y me moja;
Tu boca, tu boca
Ese mana que me alimenta y me aloca.
Que me pierde, que quema mi aliento,
Todo el tiempo, ¡ay bendita, que rico, siento!;
Tu boca, tu boca
La alcoba donde más bien me siento.
Esa tu boca que tanto quiero,
Que tanto me gusta y saboreo;
Tu boca, tu boca
El cielo, solamente el cielo.
Es la gracia y la lujuria tu boca;
El templo donde Cupido y Eros se alojan;
Tu boca, tu boca
Sólo para mí quiero tu boca: tu boca.
SI TE ENCONTRARAS
Si te buscarás, si te encontrarás
Nada sería igual, nada sería normal.
Si tú quisieras, si tú lo hicieras
Podrías un día dejar de llorar.
Si te atrevieras, si te dejarás
De fastidiar, de lamentar
Podrías un día tu vida cambiar
Que lindo sería verte volar.
Como el diente de león
Encallando aquí, encallando allá,
Con tu risa de girasol
Siendo como eres sin ningún temor.
Estando aquí, rolando allá
Con tu pasión de mujer lumbre,
Divirtiéndote de lo lindo
Con el diablo del placer.
Nada sería igual, nada sería normal.
Si tú quisieras, si tú lo hicieras
Podrías un día dejar de llorar.
Si te atrevieras, si te dejarás
De fastidiar, de lamentar
Podrías un día tu vida cambiar
Que lindo sería verte volar.
Como el diente de león
Encallando aquí, encallando allá,
Con tu risa de girasol
Siendo como eres sin ningún temor.
Estando aquí, rolando allá
Con tu pasión de mujer lumbre,
Divirtiéndote de lo lindo
Con el diablo del placer.
PERRO URBANO
Perro sin casa
Descansa,
Tírate de panza
¡qué tranza!
Perro del amor
Que ardor
Soy un trovador
Del barrio.
Perro peleador
Bazofia
Franelero del sistema
Que espanta.
Cuando trepas al parabrisas
Lo que traiga don
Una bola de marchantes
¡con el verde me voy!
Perro de pobreza
Que gruesa
Sin empleo y sin amor
¡ay cabrón!
Perro desempleado
Bajo el sol
Que corran las horas
Que seco estoy.
Perro de violencia
Un song
Ni pei, aquí estoy
Por ti soy.
Mamacita, mamacita, mamacita,
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy,
No le hace que este como soy
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy.
Por ti estoy.
Descansa,
Tírate de panza
¡qué tranza!
Perro del amor
Que ardor
Soy un trovador
Del barrio.
Perro peleador
Bazofia
Franelero del sistema
Que espanta.
Cuando trepas al parabrisas
Lo que traiga don
Una bola de marchantes
¡con el verde me voy!
Perro de pobreza
Que gruesa
Sin empleo y sin amor
¡ay cabrón!
Perro desempleado
Bajo el sol
Que corran las horas
Que seco estoy.
Perro de violencia
Un song
Ni pei, aquí estoy
Por ti soy.
Mamacita, mamacita, mamacita,
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy,
No le hace que este como soy
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy.
Por ti estoy.
jueves, 3 de febrero de 2011
LA REBELIÓN DEL PUEBLO ÁRABE Y LOS SALDOS INFAUSTOS DEL CAPITALISMO SALVAJE: RAYMUNDO COLIN AXOLOTL
El mundo árabe sufre un cisma provocado por las revueltas populares, que empezaron en Túnez contra la corrupción y el desempleo, y contagiaron Egipto, tras la pretensión del presidente Hosni Mubarak de ceder el poder a su hijo Gamal. Y también, al igual que los tunecinos, por el alto desempleo y la carestía de los alimentos que sufre ese país africano. Yemen es otro de los contaminados por estas rebeliones: "No a la corrupción, no a la dictadura", corean decenas de miles de yemeníes. En Jordania, el principal partido de la oposición llamó al pueblo a manifestarse contra la política económica y contra la "monocracia, la corrupción y la tiranía". En Siria, las fuerzas policiales impidieron una manifestación de jóvenes cerca de la embajada de Egipto. Así mismo en Argelia, una marcha "por la democracia", prevista para el próximo 12 de febrero, y convocada por la Coordinación Nacional para el cambio y la Democracia, fue prohibida. En Sudán y Marruecos las tensiones políticas y económicas también amenazan con desatar la rebelión de los oprimidos.
Asustados e inquietos por estas revueltas populares, los dirigentes de los países árabes, comenzaron a tomar medidas de apertura y a prometer reformas. "En un mes, el mundo árabe cambió más que en años", opinó Ziad Majed, encargado de cursos sobre el Medio Oriente contemporáneo en la Universidad Norteamericana de París. Quien también dijo a AFP (Agencia Francesa de Prensa): "Hoy, los regímenes tienen miedo y desean evitar a todo precio lo que ocurrió en Egipto y Túnez. Desean mostrar signos de apertura y aceptan reivindicaciones que rechazaron durante décadas por temor a perder el control".
Hasta este momento el saldo de estas revueltas del pueblo árabe, han dejado, tras enfrentamientos con miembros de seguridad y el ejército, y afines a los regímenes, varias decenas de muertos y heridos; así como la salida del país del presidente tunecino Ali Abdalá Saleh, el pasado 14 de enero, tras la imposibilidad de frenar las protestas.
Lo común de estos regímenes, acusados de tiranos y poco fiables para llevar acabo reformas que los conduzca a la democracia y a la estabilidad social y económica, es su tozudez para aferrarse en el poder; ya que sin ningún signo de vergüenza, ofrecen aperturas electorales, que más parecen dilaciones para ganar tiempo y sofocar las manifestaciones en su contra, y así su clase política y privilegiada, seguir, como se dice en México, “mamando de la ubre gubernamental” a costa del sufrimiento de quienes hoy los quieren fuera.
Mientras tanto se llega al desenlace de estas revueltas, lo que sucede en los países árabes, es un foco de aprendiza para los demás pueblos del mundo, muchos de los cuales hoy en día soportan tiranías más feroces de las que enfrentan los tunecinos y egipcios, y que “por comer demasiado”, como escribió alguna vez un poeta polaco, los tienen en los huesos.
También, las revueltas antes mencionadas, son un llamado de alerta para los poderosos y las potencias mundiales, sobretodo para los Estados Unidos de Norteamérica, por el enorme entramado de intereses económicos y geopolíticos que guarda con los líderes árabes, que ya le ha hecho pedir en voz de su presidente, en el caso de Egipto, la transición inmediata. Mas, recordemos lo ocurrido el 29 de junio de 2009, en Honduras, ante el golpe de Estado en contra de su presidente constitucional Manuel Celaya. La manera tramposa en que Barak Obama se desempeñó, primero pidiendo a los golpistas respetar “las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", para después darle la espalda al pueblo hondureño y a su presidente depuesto, y apoyar al régimen de facto, quien se salió con la suya e impuso a un propio en el gobierno.
Estos son los saldos negros ocasionados por el desplome del modelo capitalista a nivel mundial, crisis que se suscitó en 2008-2009, como se sabe, tras el desplome del sistema financiero del vecino norteño, y que ha dejado según el PENUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) a “casi 1.5 mil millones de personas en el mundo viviendo con poco más de un dólar al día”, y “los aumentos de los precios de los alimentos” hicieron “más vulnerables a la pobreza a millones de personas, lo que dará lugar a manifestaciones callejeras y amenazas de desestabilizar gobiernos”, como las ocurridas en Túnez y Egipto, en España o Francia. Para el PENUD, la actual crisis económica mundial “es ahora una crisis de desarrollo humano (…) que viene a sumarse a los problemas ya existentes”, como el cambio climático, la escasez de agua limpia y las pandemias.
Como se ve, la cosa no pinta bien para la humanidad, y lo que podemos esperar para los años porvenir, no son “lechos de rosas”, sino más confrontaciones entre gobernantes y gobernados; más crisis alimenticia, más desempleo, más violencia (como la que actualmente se vive en México), más rebeliones populares: y esta no es una premonición de los llamados profetas fatales, sino producto de una realidad que se impone ante cualquier demagogia.
Asustados e inquietos por estas revueltas populares, los dirigentes de los países árabes, comenzaron a tomar medidas de apertura y a prometer reformas. "En un mes, el mundo árabe cambió más que en años", opinó Ziad Majed, encargado de cursos sobre el Medio Oriente contemporáneo en la Universidad Norteamericana de París. Quien también dijo a AFP (Agencia Francesa de Prensa): "Hoy, los regímenes tienen miedo y desean evitar a todo precio lo que ocurrió en Egipto y Túnez. Desean mostrar signos de apertura y aceptan reivindicaciones que rechazaron durante décadas por temor a perder el control".
Hasta este momento el saldo de estas revueltas del pueblo árabe, han dejado, tras enfrentamientos con miembros de seguridad y el ejército, y afines a los regímenes, varias decenas de muertos y heridos; así como la salida del país del presidente tunecino Ali Abdalá Saleh, el pasado 14 de enero, tras la imposibilidad de frenar las protestas.
Lo común de estos regímenes, acusados de tiranos y poco fiables para llevar acabo reformas que los conduzca a la democracia y a la estabilidad social y económica, es su tozudez para aferrarse en el poder; ya que sin ningún signo de vergüenza, ofrecen aperturas electorales, que más parecen dilaciones para ganar tiempo y sofocar las manifestaciones en su contra, y así su clase política y privilegiada, seguir, como se dice en México, “mamando de la ubre gubernamental” a costa del sufrimiento de quienes hoy los quieren fuera.
Mientras tanto se llega al desenlace de estas revueltas, lo que sucede en los países árabes, es un foco de aprendiza para los demás pueblos del mundo, muchos de los cuales hoy en día soportan tiranías más feroces de las que enfrentan los tunecinos y egipcios, y que “por comer demasiado”, como escribió alguna vez un poeta polaco, los tienen en los huesos.
También, las revueltas antes mencionadas, son un llamado de alerta para los poderosos y las potencias mundiales, sobretodo para los Estados Unidos de Norteamérica, por el enorme entramado de intereses económicos y geopolíticos que guarda con los líderes árabes, que ya le ha hecho pedir en voz de su presidente, en el caso de Egipto, la transición inmediata. Mas, recordemos lo ocurrido el 29 de junio de 2009, en Honduras, ante el golpe de Estado en contra de su presidente constitucional Manuel Celaya. La manera tramposa en que Barak Obama se desempeñó, primero pidiendo a los golpistas respetar “las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", para después darle la espalda al pueblo hondureño y a su presidente depuesto, y apoyar al régimen de facto, quien se salió con la suya e impuso a un propio en el gobierno.
Estos son los saldos negros ocasionados por el desplome del modelo capitalista a nivel mundial, crisis que se suscitó en 2008-2009, como se sabe, tras el desplome del sistema financiero del vecino norteño, y que ha dejado según el PENUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) a “casi 1.5 mil millones de personas en el mundo viviendo con poco más de un dólar al día”, y “los aumentos de los precios de los alimentos” hicieron “más vulnerables a la pobreza a millones de personas, lo que dará lugar a manifestaciones callejeras y amenazas de desestabilizar gobiernos”, como las ocurridas en Túnez y Egipto, en España o Francia. Para el PENUD, la actual crisis económica mundial “es ahora una crisis de desarrollo humano (…) que viene a sumarse a los problemas ya existentes”, como el cambio climático, la escasez de agua limpia y las pandemias.
Como se ve, la cosa no pinta bien para la humanidad, y lo que podemos esperar para los años porvenir, no son “lechos de rosas”, sino más confrontaciones entre gobernantes y gobernados; más crisis alimenticia, más desempleo, más violencia (como la que actualmente se vive en México), más rebeliones populares: y esta no es una premonición de los llamados profetas fatales, sino producto de una realidad que se impone ante cualquier demagogia.
miércoles, 26 de enero de 2011
SOBRE LA REALIDAD QUE SE VIVE Y LA CAMPAÑA ¡BASTA DE SANGRE!: RAYMUNDO COLIN AXOLOTL
“La realidad es el gran laberinto, donde cada quien perderá
o hallará el infierno o el paraíso que le corresponde.”
Para percibir la realidad sólo hay que poner los ojos en ella. Aunque hoy esa realidad se asemeje a un intrincado laberinto, con miles de entradas y salidas, de pasajes y muros secretos que pueden llevar a todas y ninguna partes.
¿Qué estoy diciendo con esto? Que la realidad que actualmente se manifiesta ante nosotros, está tan fragmentada, que es posible que las personas al otro lado de la acera, la vivan de distinta manera. Yo me imagino a esa realidad, como un enorme panal con millones de compartimentos, donde cada uno de nosotros permanece aislado de los demás. Es decir, el mundo está tan individualizado, que sólo, como un dejavu, ocasionalmente nos fijamos en lo que hacen o les sucede a los otros, mientras eso nos afecta también a nosotros. Mientras tanto, al mundo le puede ocurrir una hecatombe, en cuanto no perturbe nuestro entorno.
Yo veo un fenómeno en el que el individuo, para no ser aquejado, simplemente se mantiene detrás de la línea. La hace omisa de sí, y si es posible se aísla lo suficiente como para no salir raspado. Como lo que está ocurriendo ahora mismo en varios estados y municipios del país con la guerra al narcotráfico, en la que la gente ha optado por un auto toque de queda, en vez de salir a las calles a exigir a las autoridades mejores condiciones de seguridad. Eso no sólo demuestra el temor que tienen ante esta guerra, sino también la desconfianza de que el Estado pueda brindarles seguridad (dice Immanuel Wallerstein, que cuando el Estado empieza a deslegitimarse ante la sociedad, se debilita y es así como aprovechan las mafias para entrar en acción); pero otra cosa más importante y preocupante todavía: la incapacidad para unificarse socialmente, para organizarse con la finalidad de transformar las condiciones de violencia imperantes, que no les permite vivir y trabajar en paz.
E ahí la importancia de la convocatoria que el caricaturista Eduardo del Río (Rius) y el periódico La Jornada hacen para que nos manifestemos en contra de la violencia y la barbarie que actualmente sucede en México. “¡BASTA DE SANGRE! Es una propuesta que ha sido bien recibida por diversos sectores de la sociedad, un llamado de atención a la conciencia y para que de manera pacífica, se haga saber a los políticos y gobernantes que se está hasta el copete de su ineficiencia para brindar seguridad, porque como lo señaló La Jornada en su editorial del lunes 10 de enero (día en que inició la campaña ¡BASTA DE SANGRE!): “La defensa de la legalidad carece de sentido si no se empieza por garantizar el respeto a la más básica de las garantías Constitucionales: el derecho a la vida”.
En el estado de México, el sumarse a dicha campaña debiera de ser contundente por parte de los mexiquenses, dado el alto grado de violencia que se respira, y que ha provocado que la entidad sea fuente favorita de la nota roja, con su lugar privilegiado en feminicidios, y otros tantos ilicitos que mantienen en la angustia y la zozobra a la población.
Aunque ¡BASTA DE SANGRE! No es una propuesta política sino humanista, su trasfondo, debiera de servir a los ciudadanos, en estos años electorales -tanto en el estado de México como a nivel nacional-, para reflexionar qué tipo de estado o país quieren, que clase de gobernantes: ¿los mismos que los han sumido en la desgracia u otros que se comprometan a llevarlos por mejores derroteros? Porque a pesar del tiempo adverso que se vive, no es para sumirse en la depresión y el desencanto, ni tampoco para guardarse en el sinsentido y en el conformismo de una realidad que a diario nos flagela y a la cual quieren que acostumbremos. Por eso ¡BASTA DE SANGRE! Y como decía el maestro John Lennon “démosle una oportunidad a la paz”, y yo le agregó, “y también a la vida”. ¿Qué de malo hay en ello?
o hallará el infierno o el paraíso que le corresponde.”
Para percibir la realidad sólo hay que poner los ojos en ella. Aunque hoy esa realidad se asemeje a un intrincado laberinto, con miles de entradas y salidas, de pasajes y muros secretos que pueden llevar a todas y ninguna partes.
¿Qué estoy diciendo con esto? Que la realidad que actualmente se manifiesta ante nosotros, está tan fragmentada, que es posible que las personas al otro lado de la acera, la vivan de distinta manera. Yo me imagino a esa realidad, como un enorme panal con millones de compartimentos, donde cada uno de nosotros permanece aislado de los demás. Es decir, el mundo está tan individualizado, que sólo, como un dejavu, ocasionalmente nos fijamos en lo que hacen o les sucede a los otros, mientras eso nos afecta también a nosotros. Mientras tanto, al mundo le puede ocurrir una hecatombe, en cuanto no perturbe nuestro entorno.
Yo veo un fenómeno en el que el individuo, para no ser aquejado, simplemente se mantiene detrás de la línea. La hace omisa de sí, y si es posible se aísla lo suficiente como para no salir raspado. Como lo que está ocurriendo ahora mismo en varios estados y municipios del país con la guerra al narcotráfico, en la que la gente ha optado por un auto toque de queda, en vez de salir a las calles a exigir a las autoridades mejores condiciones de seguridad. Eso no sólo demuestra el temor que tienen ante esta guerra, sino también la desconfianza de que el Estado pueda brindarles seguridad (dice Immanuel Wallerstein, que cuando el Estado empieza a deslegitimarse ante la sociedad, se debilita y es así como aprovechan las mafias para entrar en acción); pero otra cosa más importante y preocupante todavía: la incapacidad para unificarse socialmente, para organizarse con la finalidad de transformar las condiciones de violencia imperantes, que no les permite vivir y trabajar en paz.
E ahí la importancia de la convocatoria que el caricaturista Eduardo del Río (Rius) y el periódico La Jornada hacen para que nos manifestemos en contra de la violencia y la barbarie que actualmente sucede en México. “¡BASTA DE SANGRE! Es una propuesta que ha sido bien recibida por diversos sectores de la sociedad, un llamado de atención a la conciencia y para que de manera pacífica, se haga saber a los políticos y gobernantes que se está hasta el copete de su ineficiencia para brindar seguridad, porque como lo señaló La Jornada en su editorial del lunes 10 de enero (día en que inició la campaña ¡BASTA DE SANGRE!): “La defensa de la legalidad carece de sentido si no se empieza por garantizar el respeto a la más básica de las garantías Constitucionales: el derecho a la vida”.
En el estado de México, el sumarse a dicha campaña debiera de ser contundente por parte de los mexiquenses, dado el alto grado de violencia que se respira, y que ha provocado que la entidad sea fuente favorita de la nota roja, con su lugar privilegiado en feminicidios, y otros tantos ilicitos que mantienen en la angustia y la zozobra a la población.
Aunque ¡BASTA DE SANGRE! No es una propuesta política sino humanista, su trasfondo, debiera de servir a los ciudadanos, en estos años electorales -tanto en el estado de México como a nivel nacional-, para reflexionar qué tipo de estado o país quieren, que clase de gobernantes: ¿los mismos que los han sumido en la desgracia u otros que se comprometan a llevarlos por mejores derroteros? Porque a pesar del tiempo adverso que se vive, no es para sumirse en la depresión y el desencanto, ni tampoco para guardarse en el sinsentido y en el conformismo de una realidad que a diario nos flagela y a la cual quieren que acostumbremos. Por eso ¡BASTA DE SANGRE! Y como decía el maestro John Lennon “démosle una oportunidad a la paz”, y yo le agregó, “y también a la vida”. ¿Qué de malo hay en ello?
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