Para el poeta serbio-estadounidense Charles Simic, la poesía es una manera de pensar con imágenes, que desata la reflexión y opera la toma de conciencia de la infinitud del mundo. Cada imagen poética despliega nuevamente el horizonte de la imaginación, y al hacerlo niega la realidad unidimensional en que nos obstinamos en ahogarnos, transforma el hábito en maravilla y desasosiego.
Para Simic, Tomar conciencia de la infinitud del mundo significa reconocer que prácticamente ignoramos todo, a la vez que se acrecienta en nosotros el deseo de saberlo todo. Y la tarea del poeta es indagar en el mundo para que esa toma de conciencia se convierta en un incremento de conciencia. Asume en sus poemas que todo lo hecho por el hombre es de un modo u otro autorretrato y autobiografía. Que las cosas nos contienen y nos revelan de cuerpo entero; nuestra alma se expresa en ellas, examinarlas es conocernos: cada cosa es un espejo.
Es bajo esta perspectiva que interroga, por ejemplo, a un par de zapatos, un trozo de lápiz o una mesa. En sus poemas los objetos tienen la virtud de reflejar un rostro, una historia, un paisaje, el mundo entero.
De su libro el Sueño del alquimista, los siguientes poemas:
Pregunto al plomo:
¿Por qué has permitido
que se te convierta en bala?
¿Has olvidado a los alquimistas?
¿Has abandonado la esperanza
de convertirte en oro?
Nadie responde.
Plomo. Bala.
Con nombres como estos
el sueño es largo y profundo.
CUCHARA
Una vieja cuchara
doblada, mellada,
pulida hasta alcanzar
un brillo maligno.
A mordidas
se ha abierto paso en mi vida
—hueso de perros
Adelgazado hasta el mínimo.
Ahora es una cosa
viviente: lista para
grabar un nombre
en el muro de una celda.
Lista para ser conferida
al pequeño
que apenas
comienza a caminar.
sábado, 4 de diciembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
BREVE RELATO SOBRE EL DIA DE MUERTOS/RAYMUNDO COLIN AJOLOTE
Tras dos meses de arduos preparativos, el Taller de las Calacas de Alambre y Papel, inició su labor conmemorativa de Día de Muertos, el 26 y 27 de octubre, con un par de talleres en la Secretaría de la Función Pública, que por cierto es el tercer año que se imparte. En total fueron 40 personas a las que se atendieron, las cuales terminada la sesión, salieron contentas de haber vestido sus catrinas, Adelitas y Juanes.
El jueves 28, nos instalamos en el Museo Nacional de Culturas Populares, que para ser sinceros, en otro tiempo se afanaba por ser un verdadero espacio de la cultura y el arte popular, y no una casona administrada por el virrey en turno. Los 6 días en el museo fueron magros, la poca asistencia derrumbó las expectativas de exhibición y venta previstas; y esto porque al actual director (Rudi), con su campaña de “dignificación de la cultura popular”, se le ocurrió que esta permaneciera soterrada en lo más recóndito de la quinta en la que es amo y señor.
Ya el 30 de octubre, nos apostamos en el parque Frida Kahlo, en la llamada “Feria del chocolate y pan de muerto”, organizada por la Dirección de Turismo de la delegación Coyoacán. A diferencia del museo, la organización, difusión y asistencia ahí fue magnifica, y nuestro trabajo fue bien recibido.
El lunes 1 de noviembre, arribamos a Neza para impartir un taller en el Encuentro de Ofrendas Tradicionales, que año con año realiza la Preparatoria 82 “José Revueltas”. Y ya el 2 de noviembre regresamos al parque Frida Kahlo para concluir nuestro periplo con todo un día de talleres, en la que participaron niños, adultos y tercera edad.
Queremos manifestar que El Taller de las Calacas de Alambre y Papel, está de buen ánimo, ya que esta es la primera vez en que la familia entera participa. Por último, expresamos nuestro reconocimiento a las autoridades que si hacen su labor en bien de la artesanía mexicana, y a todos aquellos que se interesaron por nuestra labor, a los cuales les decimos, que estamos llenos de ideas para compartirlas en los espacios y comunidades a las que se nos invite.
El jueves 28, nos instalamos en el Museo Nacional de Culturas Populares, que para ser sinceros, en otro tiempo se afanaba por ser un verdadero espacio de la cultura y el arte popular, y no una casona administrada por el virrey en turno. Los 6 días en el museo fueron magros, la poca asistencia derrumbó las expectativas de exhibición y venta previstas; y esto porque al actual director (Rudi), con su campaña de “dignificación de la cultura popular”, se le ocurrió que esta permaneciera soterrada en lo más recóndito de la quinta en la que es amo y señor.
Ya el 30 de octubre, nos apostamos en el parque Frida Kahlo, en la llamada “Feria del chocolate y pan de muerto”, organizada por la Dirección de Turismo de la delegación Coyoacán. A diferencia del museo, la organización, difusión y asistencia ahí fue magnifica, y nuestro trabajo fue bien recibido.
El lunes 1 de noviembre, arribamos a Neza para impartir un taller en el Encuentro de Ofrendas Tradicionales, que año con año realiza la Preparatoria 82 “José Revueltas”. Y ya el 2 de noviembre regresamos al parque Frida Kahlo para concluir nuestro periplo con todo un día de talleres, en la que participaron niños, adultos y tercera edad.
Queremos manifestar que El Taller de las Calacas de Alambre y Papel, está de buen ánimo, ya que esta es la primera vez en que la familia entera participa. Por último, expresamos nuestro reconocimiento a las autoridades que si hacen su labor en bien de la artesanía mexicana, y a todos aquellos que se interesaron por nuestra labor, a los cuales les decimos, que estamos llenos de ideas para compartirlas en los espacios y comunidades a las que se nos invite.
domingo, 24 de octubre de 2010
ACERCA DE LA PINTORA Y CALAVERISTA ALICIA SOTO AYALA Raymundo Colín Axolotl
Desde hace 20 años comparto vida con la artista plástica, Alicia Soto Ayala, a la cual descubrí primero como poeta y editora de la revista La Calavera (revista que desde hace por lo menos tres décadas publica el Centro de Artes y Oficios “Escuelita Emiliano Zapata”); después como fotógrafa, escultora, muralista y restauradora. Desde entonces su labor creativa, aunque poco he reseñado en mis escritos, ha llamado fuertemente mi atención, no sólo por la calidad con que es elaborado, sino por sus contenidos sociales, nacionalistas e intimistas.
Alix, como le llamamos de cariño, es una artista, además de no afecta a los reflectores, de una trayectoria sólida y productiva. Sus trabajos no sólo pueblan los interiores de nuestra casa, sino que son exhibidos permanentemente en centros culturales, iglesias, parques y publicaciones independientes e institucionales del país y allende sus fronteras. Por ejemplo, Ahí está su trabajo de calaveras para el periódico anual del Taller de Gráfica Popular (1985); o su inclusión en el Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles (1995); la escultura “Construirse a sí mismo”, que se encuentra en el espacio escultórico del Parque Huayamilpas de la delegación Coyoacán; o la reproducción que hizo de la virgen de Guadalupe de Miguel Cabrera, que se localiza en un altar en el santuario de Atotonilco, en San Miguel de Allende, Guanajuato. O el mural dedicado a la célebre comunista Benita Galeana, que se halla en el recinto de la Regional de Mujeres, en la calle de Argentina 63, en el Centro Histórico de la ciudad de México.
También quiero destacar, que Alicia Soto, es una artesana excelente, que piensa que la artesanía no es un arte menor, sino parte fundamental de nuestro ser mexicano. Es por eso, que desde hace 15 años elabora las muñecas y sirenas de trapo (que ya están siendo clonadas por otros artesanos), y desde hace 20, las calaveras de alambre y papel crepé y de china, que año con año, durante la celebración de Día de Muertos, pone a la venta en el Museo Nacional de Culturas Populares y en el jardín Frida Kahlo de la delegación Coyoacán, y en el FESTAL, que el Taller Mexicano para la Cultura y las Artes (TMCA), realiza en Seattle.
De igual manera, y para que su labor artesanal sea retomado por las nuevas generaciones, realiza talleres en escuelas, casas de cultura y en donde se le de la oportunidad de impartirlos.
Esto es lo que grosso modo, puedo hablar de la labor creativa de mi compañera, Alicia Soto Ayala. Hasta la próxima entrega, que será acerca del poeta Kuitlaua Macías…
Alix, como le llamamos de cariño, es una artista, además de no afecta a los reflectores, de una trayectoria sólida y productiva. Sus trabajos no sólo pueblan los interiores de nuestra casa, sino que son exhibidos permanentemente en centros culturales, iglesias, parques y publicaciones independientes e institucionales del país y allende sus fronteras. Por ejemplo, Ahí está su trabajo de calaveras para el periódico anual del Taller de Gráfica Popular (1985); o su inclusión en el Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles (1995); la escultura “Construirse a sí mismo”, que se encuentra en el espacio escultórico del Parque Huayamilpas de la delegación Coyoacán; o la reproducción que hizo de la virgen de Guadalupe de Miguel Cabrera, que se localiza en un altar en el santuario de Atotonilco, en San Miguel de Allende, Guanajuato. O el mural dedicado a la célebre comunista Benita Galeana, que se halla en el recinto de la Regional de Mujeres, en la calle de Argentina 63, en el Centro Histórico de la ciudad de México.
También quiero destacar, que Alicia Soto, es una artesana excelente, que piensa que la artesanía no es un arte menor, sino parte fundamental de nuestro ser mexicano. Es por eso, que desde hace 15 años elabora las muñecas y sirenas de trapo (que ya están siendo clonadas por otros artesanos), y desde hace 20, las calaveras de alambre y papel crepé y de china, que año con año, durante la celebración de Día de Muertos, pone a la venta en el Museo Nacional de Culturas Populares y en el jardín Frida Kahlo de la delegación Coyoacán, y en el FESTAL, que el Taller Mexicano para la Cultura y las Artes (TMCA), realiza en Seattle.
De igual manera, y para que su labor artesanal sea retomado por las nuevas generaciones, realiza talleres en escuelas, casas de cultura y en donde se le de la oportunidad de impartirlos.
Esto es lo que grosso modo, puedo hablar de la labor creativa de mi compañera, Alicia Soto Ayala. Hasta la próxima entrega, que será acerca del poeta Kuitlaua Macías…
domingo, 3 de octubre de 2010
A 42 AÑOS: 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA: RAYMUNDO COLIN AXOLOTL
La vieja ciudad de hierro se deshidrata por el calor intenso de la tarde. Día de rememorar la matanza, que hace 42 años, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz perpetró contra estudiantes, obreros, campesinos, niños y amas de casa en Tlatelolco. El eje central Lázaro Cárdenas está acordonado por miles de granaderos, chilangos y federales, dispuestos a reprimir a los miles de manifestantes que se dieron cita para volver a gritar: ¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!La marcha parte del antiguo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores y su meta es el Zócalo. El largo contingente está conformado por la vanguardia, compuesta por exmilitantes del Consejo Nacional de Huelga (CNH) que se fundó para dirigir el movimiento estudiantil de 1968. Detrás de ellos los electricistas y un grupo nutrido de estudiantes que sin cansancio repiten consignas de repudio al autoritarismo y la antidemocracia. La gente avanza sin contratiempos; hasta el momento las amenazas de represión en contra de la marcha, que se rumora, se propagaron desde la Secretaría de Seguridad Pública del DF, son eso, amenazas. Un inusual despliegue de fotográfos y camarógrafos llama mi atención. De repente, a la altura de Garibaldi se da un conato de riña entre anarquistas y policías, que no pasa a mayores: salvo una bomba lacrimogena que hizo estallar un granaloco. La marcha se detiene unos minutos, y luego que la policía se repliega continua su trayecto. Un chavo spray en mano, dibuja en el asfalto, en letras rojas, "represores", y unas flechas, también rojas, que señalan a un par de granaderos, que enojados sisean: ¡chinguen a su madre! La columna sigue su cause, mientras la insolación ya hace estragos en algunos. La alegría e irreverencia de los jóvenes estimula y contagia. Sus cantos antifascistas esperanza el alma: ¿Quién dice que todo está ya perdido? El golpe de Estado en Ecuador Fracasó, y la parada obreril en España, ante la crisis económica neoliberal, fue todo un éxito. Los de abajo se mueven... hacen crujir el poder del dinero y la injusticia. La marcha entra al Zócalo, son las 18:30: el reporte del gobierno "saldo blanco", sin embargo, como se percibe, el próximo año habrá que tomar precausiones ante el despliegue desproporcionado de represores.
jueves, 30 de septiembre de 2010
LA CANCION NEZIA: LUCIANO ITURBE
Al oriente de la ciudad de México, existe un municipio que tomó el nombre del célebre poeta texcocano Acolmixtli Nezahualcóyotl. Es un municipio altamente politizado que en los 47 años que tiene de existencia ha logrado sortear diversas vicisitudes geográficas y sociales. Su composición poblacional es pluricultural, de todas la regiones de la República Mexicana. Esta riqueza cultural ha permitido que en este joven municipio mexiquense, se genere un importante movimiento cultural y artístico, que es reconocido en todo el país.
La poesía como la pintura es de altos vuelos; el teatro, la danza. Pero sin duda la canción popular que en Nezahualcóyotl se hace, es de una trascendencia para esta comunidad y, para otras comunidades allende sus fronteras.
El canto nezio, como se le suele llamar, es un canto esencialmente de temas sociales, aunque su lírica amorosa es apreciada por la forma nada cursi con que aborda dicho tema. Entre sus máximos exponentes se encuentran, en primer lugar, Raymundo Colín (Ajolote de Neza), Miguel Pineda y Juana Vázquez. Cada uno con un estilo particular de decir su canción. Raymundo Colín ha producido dos CDS: "Amor Olvídame" y "Viejo Lobo de Amar", mientras que Miguel Pineda un CD titulado "Canción Nezezaria". Juana Vázquez, además de poligráfa, ha grabado un CD, con el Grupo Salitre Urbano, titulado "Canciones del Salitre".
Estos cantautores, cuentan en su labor más de 20 años de brega y resistencia. Su canto ha marchado de la mano de los movimientos sociales y culturales populares, dejando honda huella con canciones como "Ofelia", de Raymundo Colín:
Ofelia Trabaja en un taller
haciendo costura de seis a seis,
es madre y padre de casi diez
apurando la máquina puede pagar.
Un cuarto ruinoso de vecindad
lleno de moscas de suciedad,
en donde sus hijos puedan estar
arañando sus ropas con libertad, con libertad.
La máquina, máquina a ella le importa más,
la máquina, máquina a ella le va a matar;
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar.
La gente murmura en la vecindad
qué oficio ella tiene lo qué será,
si es prostituta de un callejón
o es costurera su profesión.
No importa su vida no importa ya
le importan sus hijos qué comerán,
no importa qué digan ni qué dirán
le importa el futuro que ellos tendrán.
La máquina, máquina a ella le importa más,
la máquina, máquina a ella le va a matar;
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar.
Ofelia trabaja en un taller
haciendo costura de seis a seis,
mañana, pasado igual será
muy pronto la anemia la matará, la matará.
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar. Ofelia.
Esta canción "Ofelia" es ya un himno dentro no sólo de los movimientos femeninos populares, sino dentro de la izquierda urbana en México. Junto con otras canciones de cantores comprometidos como José de Molina, Gabino Palomares o Pancho Madrigal. Estos son pues los cantautores nezios, de un municipio llamado Nezahualcóyotl.
Luciano Iturbe
La poesía como la pintura es de altos vuelos; el teatro, la danza. Pero sin duda la canción popular que en Nezahualcóyotl se hace, es de una trascendencia para esta comunidad y, para otras comunidades allende sus fronteras.
El canto nezio, como se le suele llamar, es un canto esencialmente de temas sociales, aunque su lírica amorosa es apreciada por la forma nada cursi con que aborda dicho tema. Entre sus máximos exponentes se encuentran, en primer lugar, Raymundo Colín (Ajolote de Neza), Miguel Pineda y Juana Vázquez. Cada uno con un estilo particular de decir su canción. Raymundo Colín ha producido dos CDS: "Amor Olvídame" y "Viejo Lobo de Amar", mientras que Miguel Pineda un CD titulado "Canción Nezezaria". Juana Vázquez, además de poligráfa, ha grabado un CD, con el Grupo Salitre Urbano, titulado "Canciones del Salitre".
Estos cantautores, cuentan en su labor más de 20 años de brega y resistencia. Su canto ha marchado de la mano de los movimientos sociales y culturales populares, dejando honda huella con canciones como "Ofelia", de Raymundo Colín:
Ofelia Trabaja en un taller
haciendo costura de seis a seis,
es madre y padre de casi diez
apurando la máquina puede pagar.
Un cuarto ruinoso de vecindad
lleno de moscas de suciedad,
en donde sus hijos puedan estar
arañando sus ropas con libertad, con libertad.
La máquina, máquina a ella le importa más,
la máquina, máquina a ella le va a matar;
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar.
La gente murmura en la vecindad
qué oficio ella tiene lo qué será,
si es prostituta de un callejón
o es costurera su profesión.
No importa su vida no importa ya
le importan sus hijos qué comerán,
no importa qué digan ni qué dirán
le importa el futuro que ellos tendrán.
La máquina, máquina a ella le importa más,
la máquina, máquina a ella le va a matar;
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar.
Ofelia trabaja en un taller
haciendo costura de seis a seis,
mañana, pasado igual será
muy pronto la anemia la matará, la matará.
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar,
beben su vida, beben su vida beben su vida
sin importar. Ofelia.
Esta canción "Ofelia" es ya un himno dentro no sólo de los movimientos femeninos populares, sino dentro de la izquierda urbana en México. Junto con otras canciones de cantores comprometidos como José de Molina, Gabino Palomares o Pancho Madrigal. Estos son pues los cantautores nezios, de un municipio llamado Nezahualcóyotl.
Luciano Iturbe
ELENA PONIATOWSKA / LA JORNADA
CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL. En honor del ‘’coyote que ayuna”, el gran tlatoani Nezahualcóyotl, se fundó hace 42 años este municipio del estado de México: Ciudad Nezahualcóyotl, conocida como Ciudad Neza. Recorrí por primera
vez Ciudad Neza con el grabador del Taller de Gráfica Popular, Alberto Beltrán, con quien hice el primer libro que nos publicó el FONDO DE CULTURA
ECONÓMICA, Todo empezó el domingo. Don Arnaldo Orfila Reynal, entonces su director, comentó: ‘’¡Ah, vos tenés afición por los pobres!”, porque el libro trataba de los paseos dominicales de los olvidados, los que sólo pueden sentarse en el camellón de las grandes avenidas para ver pasar los automóviles. Beltrán y yo vinimos a ver los remolinos porque en esos terrenos desecados del lago de Texcoco jugaban futbol los ‘’llaneros”, y los niños se metían al remolino e invocaban: ‘’¡Cruz, cruz que se vaya el diablo y venga el Niño Jesús!”. Cuentan que en las orillas del lago de Texcoco había chichicuilotes y que de ahí los llevaba
la chichicuilotera al centro de la ciudad. Gritaba, ofreciendo su mercancía: ‘’¡Mercaráaaaaan chichicuilotitos vivos, mercaráaaaaan chichicuilotitos cocidos”. En los años 50, casi no había servicios y sin embargo el asentamiento humano era de casi 40 mil habitantes, hombres y mujeres venidos de todas partes de la República a buscar una mejor vida. En los años 60, el doctor Gustavo Baz, que peleó en la Revolución al lado de Emiliano Zapata y era un excelente cirujano (me consta porque nos quitó el apéndice a mi hermana Kitzia y a mí), convirtió Ciudad Nezahualcóyotl en municipio, y los suscesivos gobernadores del estado de México lo dotaron de agua potable, pavimento, alcantarillado y luz. A partir de ese momento salieron de Neza los mejores personajes populares como La Chiquita González, que en realidad era un boxeador que respondía al nombre de Humberto, y Graciela Hernández, basquetbolista en silla de ruedas que ganó una medalla en los Juegos Panamericanos en Argentina, en 1995. Es asombrosa la cantidad de deportistas en silla de ruedas que han ganado medallas de oro en Ciudad Neza. El escritor y periodista Emiliano Pérez Cruz, a quien admiro, también es originario de Neza, como lo es Raymundo Colín Chávez, autor del libro Las cuitas de un ajolote. La directora general del FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, Consuelo Sáizar, me honra al ponerle mi nombre a este recinto
ubicado en El Castillo, en la avenida Chimalhuacán. Nada podría darme más gusto que ver los libros circular en esta ciudad construida gracias al esfuerzo de los heroicos habitantes de Neza que aguantaron rigores climáticos y falta de bienes y servicios durante muchos años y ahora erigen monumentos a Sor Juana Inés de la Cruz y a Benito Juárez, y cuentan con dos catedrales, una en el centro y otra en el norte, además de varios parques y la galería de arte José Guadalupe Posada. Vine en dos ocasiones a dar conferencias y siempre me emocionó el cálido
recibimiento de sus habitantes y su afición de radioescuchas. ‘’¿De dónde nos llamas?” -pregunta el locutor. ‘’De Ciudad Neza”. ‘’¿Y cómo dicen en Ciudad Neza?” ‘’Aquí suena la qué buena”. ‘’¡Neza es una ciudad asombrosa!”, solía exclamar
Fernando Benítez, autor del libro Los indios de México, y seguramente los tlacuilos de nuestra época coincidirán con él. Suele decirse que los mexicanos no leen y probablemente sea cierto, pero el Fondo de Cultura Económiva lo desmiente como lo desmiente también el dinamismo de una joven directora, de cara lavada y vestida siempre con el mismo traje gris Oxford y los mismos zapatos a la usanza de Vicente Lombardo Toledano, que ha hecho que se abran librerías en muchos sitios. Tuxtla Gutiérrez, Morelia y Tijuana aguardan su librería, y en el Distrito Federal habrá un gran centro Rosario Castellanos construido por Teodoro González de León. Ciudad Neza, sobre el lago de Texcoco, es el punto de encuentro entre lo prehispánico y lo moderno y Nezahualcóyotl es una extraordinaria referencia a nuestro pasado, a la literatura de flor y canto que cultivaron los abuelos de nuestros abuelos. Aquí vuelan en el aire, ya no los torbellinos del mes de marzo sino las palabras escritas en las hojas de los libros, las de los códices y las de los escritores de hoy, los que se preocupan por los grandes movimientos sociales y los que los ignoran, los observadores y los intimistas, porque, ¿qué mayor intimidad que la de sentarse con un libro a la luz de una lámpara y leer en soledad hasta que se cierran los ojos? Gracias Daniel Cosío Villegas, gracias Arnaldo Orfila Reynal, gracias José Luis Martínez, gracias Jaime García Terrés, gracias Joaquín Díez Canedo, gracias Alí Chumacero, gracias directores, autores, editores, correctores y redactores, formadores, impresores, secretarias, telefonistas y choferes, gracias guardianes de la palabra y del compromiso del Fondo de Cultura Económica, pero sobre todo, gracias Consuelo Sáizar, que por primera vez en México le abre la puerta a las mujeres. Con el nombre de Elena Poniatowska, escritora, periodista y colaboradora de La Jornada, hoy jueves se inaugura la librería del FCE en el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, estado de México.
vez Ciudad Neza con el grabador del Taller de Gráfica Popular, Alberto Beltrán, con quien hice el primer libro que nos publicó el FONDO DE CULTURA
ECONÓMICA, Todo empezó el domingo. Don Arnaldo Orfila Reynal, entonces su director, comentó: ‘’¡Ah, vos tenés afición por los pobres!”, porque el libro trataba de los paseos dominicales de los olvidados, los que sólo pueden sentarse en el camellón de las grandes avenidas para ver pasar los automóviles. Beltrán y yo vinimos a ver los remolinos porque en esos terrenos desecados del lago de Texcoco jugaban futbol los ‘’llaneros”, y los niños se metían al remolino e invocaban: ‘’¡Cruz, cruz que se vaya el diablo y venga el Niño Jesús!”. Cuentan que en las orillas del lago de Texcoco había chichicuilotes y que de ahí los llevaba
la chichicuilotera al centro de la ciudad. Gritaba, ofreciendo su mercancía: ‘’¡Mercaráaaaaan chichicuilotitos vivos, mercaráaaaaan chichicuilotitos cocidos”. En los años 50, casi no había servicios y sin embargo el asentamiento humano era de casi 40 mil habitantes, hombres y mujeres venidos de todas partes de la República a buscar una mejor vida. En los años 60, el doctor Gustavo Baz, que peleó en la Revolución al lado de Emiliano Zapata y era un excelente cirujano (me consta porque nos quitó el apéndice a mi hermana Kitzia y a mí), convirtió Ciudad Nezahualcóyotl en municipio, y los suscesivos gobernadores del estado de México lo dotaron de agua potable, pavimento, alcantarillado y luz. A partir de ese momento salieron de Neza los mejores personajes populares como La Chiquita González, que en realidad era un boxeador que respondía al nombre de Humberto, y Graciela Hernández, basquetbolista en silla de ruedas que ganó una medalla en los Juegos Panamericanos en Argentina, en 1995. Es asombrosa la cantidad de deportistas en silla de ruedas que han ganado medallas de oro en Ciudad Neza. El escritor y periodista Emiliano Pérez Cruz, a quien admiro, también es originario de Neza, como lo es Raymundo Colín Chávez, autor del libro Las cuitas de un ajolote. La directora general del FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, Consuelo Sáizar, me honra al ponerle mi nombre a este recinto
ubicado en El Castillo, en la avenida Chimalhuacán. Nada podría darme más gusto que ver los libros circular en esta ciudad construida gracias al esfuerzo de los heroicos habitantes de Neza que aguantaron rigores climáticos y falta de bienes y servicios durante muchos años y ahora erigen monumentos a Sor Juana Inés de la Cruz y a Benito Juárez, y cuentan con dos catedrales, una en el centro y otra en el norte, además de varios parques y la galería de arte José Guadalupe Posada. Vine en dos ocasiones a dar conferencias y siempre me emocionó el cálido
recibimiento de sus habitantes y su afición de radioescuchas. ‘’¿De dónde nos llamas?” -pregunta el locutor. ‘’De Ciudad Neza”. ‘’¿Y cómo dicen en Ciudad Neza?” ‘’Aquí suena la qué buena”. ‘’¡Neza es una ciudad asombrosa!”, solía exclamar
Fernando Benítez, autor del libro Los indios de México, y seguramente los tlacuilos de nuestra época coincidirán con él. Suele decirse que los mexicanos no leen y probablemente sea cierto, pero el Fondo de Cultura Económiva lo desmiente como lo desmiente también el dinamismo de una joven directora, de cara lavada y vestida siempre con el mismo traje gris Oxford y los mismos zapatos a la usanza de Vicente Lombardo Toledano, que ha hecho que se abran librerías en muchos sitios. Tuxtla Gutiérrez, Morelia y Tijuana aguardan su librería, y en el Distrito Federal habrá un gran centro Rosario Castellanos construido por Teodoro González de León. Ciudad Neza, sobre el lago de Texcoco, es el punto de encuentro entre lo prehispánico y lo moderno y Nezahualcóyotl es una extraordinaria referencia a nuestro pasado, a la literatura de flor y canto que cultivaron los abuelos de nuestros abuelos. Aquí vuelan en el aire, ya no los torbellinos del mes de marzo sino las palabras escritas en las hojas de los libros, las de los códices y las de los escritores de hoy, los que se preocupan por los grandes movimientos sociales y los que los ignoran, los observadores y los intimistas, porque, ¿qué mayor intimidad que la de sentarse con un libro a la luz de una lámpara y leer en soledad hasta que se cierran los ojos? Gracias Daniel Cosío Villegas, gracias Arnaldo Orfila Reynal, gracias José Luis Martínez, gracias Jaime García Terrés, gracias Joaquín Díez Canedo, gracias Alí Chumacero, gracias directores, autores, editores, correctores y redactores, formadores, impresores, secretarias, telefonistas y choferes, gracias guardianes de la palabra y del compromiso del Fondo de Cultura Económica, pero sobre todo, gracias Consuelo Sáizar, que por primera vez en México le abre la puerta a las mujeres. Con el nombre de Elena Poniatowska, escritora, periodista y colaboradora de La Jornada, hoy jueves se inaugura la librería del FCE en el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, estado de México.
RESISTENCIAS INCORRECTAS ALBERTO HIJAR
El café restaurante Cuartel del General Emiliano Zapata fue inaugurado el sábado 25 de septiembre con una larga jornada de cantos, discursos y exposiciones abiertas luego de la mesa redonda sobre Arte y revolución mexicana presidida por Cienfuegos, el muralista que aprovechó todos los espacios de la casa de dos pisos para homenajear a Zapata entre coloridos festones pintados en los espacios estrechos. En el piso superior pintó como cuadros en la cinta de cine a destacadas figuras del cine mexicano mercantil.
El Cuartel forma parte de un sistema que no sólo pretende ofrecer café y alimentos baratos, sino promover la formación cultural de los habitantes del oriente del Distrito Federal donde abundan antros y tugurios. Según el dirigente de la UPREZ, el profesor Felipe Rodríguez, crece y se fortalece un modo de vida que cuenta ya con 78 preparatorias, siete más en construcción y la Universidad Emiliano Zapata. Bajo una gran lona fue servida una rica barbacoa de chivo con su respectivo pulque, mientras alternaban cantores como Raymundo Colín, veterano de mil plantones y los Poetas en Construcción ofrecían su trabajo incluyente de Alberto Arcos, el muralista y perfomancero que diera lugar al grupo con nombre emblemático: El Norte también existe (ENTE).
Ante este poder de convocatoria y realización comunitarios, resulta improcedente descalificar lo hecho por la alianza entre la UPREZ y el Frente Popular Francisco Villa asociado con el PRD. Las señales de división reformista no bastan para descalificar el trabajo de los promotores culturales sino más bien remite a una grave deficiencia de quienes nos presentamos como críticos radicales del capitalismo, del Estado, del Imperio mundial.
Caso semejante es el del Frente de Trabajadores de la Energía que a base de rigor analítico y disciplina práctica mantienen un boletín excelente y fueron admitidos por el Sindical Mundial. De tiempo atrás han objetado las concesiones del SME en el contrato colectivo con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y en el gran movimiento de resistencia contra el decreto presidencial de extinción de la empresa y el SME, han sostenido una posición crítica comunicada a los trabajadores por vías distintas a la asamblea sindical de donde fueron expulsados de hecho. Sin embargo, el foro realizado el lunes 27 de septiembre en un hotel, como hicieran el año pasado en la víspera del asalto al SME, otra vez argumentó con rigor sus tesis de construcción de la unidad de los trabajadores de la energía probada en los acuerdos y movilizaciones con los petroleros en lucha contra el charrismo, con los defensores del agua y con los huelguistas de pagos indebidos por la energía eléctrica y el agua. Un querido dirigente de estos resistentes en Chiapas, asistió el año pasado al Foro y meses después fue asesinado. Tampoco este caso merece condena por no alinearse a la dirigencia del SME.
El caso de César Sánchez, autor de El poder del Estado mexicano contra los electricistas, crónica del asalto del 10 de octubre de 2009, es también digno de atención. Editado en julio de 2010 por Bruno Editorial, el libro tamaño media carta de 69 páginas con agradecimiento en el colofón a “todos los miembros del SME en resistencia por la publicación de esta obra deseando lo mejor en estos momentos de gran trascendencia para la clase trabajadora”, narra la investigación de la genealogía del mural Retrato de la burguesía que llevó a César hasta la Fundación José Renau en Valencia, con la que coordinó la exposición en el Museo de la Ciudad de México sobre el internacionalismo del SME en apoyo a la República Española y acordó la colaboración en uno de los libros-catálogo de la gran exposición conmemorativa del centenario de Renal que en México fue albergada en el Centro Tlatelolco de la UNAM. Alternando las peripecias de la comunicación desde Valencia con el Secretario del Interior del SME y con las elecciones de la mitad del Comité Central donde Martín Esparza resultó reelecto para ser objetado por el traidor Alejandro Muñoz, ex tesorero patrocinado por la Secretaría del Trabajo y la de Gobernación, el libro culmina con un diálogo con el compañero Eusebio para afirmar la huelga como derecho legal histórico que exige reproducción social constante así como la planteada por el mural del colectivo de republicanos españoles, el activista y escultor Luis Arenal y los tenientes coroneles del Ejército Republicano David Alfaro Siqueiros y Antonio Pujol. La llamativa portada con el detalle central del mural en el cubo de la escalera, merece mejor suerte que la descalificación a priori en razón de que César Sánchez aceptó la liquidación y con ella su renuncia al SME.
La Secretaría de Educación y Propaganda del SME mantiene una escuela de cuadros, alienta filmaciones testimoniales, edita el periódico Resistencia. Todo tan insuficiente como el escaso apoyo al SME del Taller de Construcción del Socialismo que sesiona en la Escuela Técnica del sindicato. Mientras así andemos, no proceden las descalificaciones moralistas. La unidad en la lucha exige probar y defender los principios en la práctica, todo lo contrario al pragmatismo y al oportunismo coyunturalista y electorero.
El Cuartel forma parte de un sistema que no sólo pretende ofrecer café y alimentos baratos, sino promover la formación cultural de los habitantes del oriente del Distrito Federal donde abundan antros y tugurios. Según el dirigente de la UPREZ, el profesor Felipe Rodríguez, crece y se fortalece un modo de vida que cuenta ya con 78 preparatorias, siete más en construcción y la Universidad Emiliano Zapata. Bajo una gran lona fue servida una rica barbacoa de chivo con su respectivo pulque, mientras alternaban cantores como Raymundo Colín, veterano de mil plantones y los Poetas en Construcción ofrecían su trabajo incluyente de Alberto Arcos, el muralista y perfomancero que diera lugar al grupo con nombre emblemático: El Norte también existe (ENTE).
Ante este poder de convocatoria y realización comunitarios, resulta improcedente descalificar lo hecho por la alianza entre la UPREZ y el Frente Popular Francisco Villa asociado con el PRD. Las señales de división reformista no bastan para descalificar el trabajo de los promotores culturales sino más bien remite a una grave deficiencia de quienes nos presentamos como críticos radicales del capitalismo, del Estado, del Imperio mundial.
Caso semejante es el del Frente de Trabajadores de la Energía que a base de rigor analítico y disciplina práctica mantienen un boletín excelente y fueron admitidos por el Sindical Mundial. De tiempo atrás han objetado las concesiones del SME en el contrato colectivo con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y en el gran movimiento de resistencia contra el decreto presidencial de extinción de la empresa y el SME, han sostenido una posición crítica comunicada a los trabajadores por vías distintas a la asamblea sindical de donde fueron expulsados de hecho. Sin embargo, el foro realizado el lunes 27 de septiembre en un hotel, como hicieran el año pasado en la víspera del asalto al SME, otra vez argumentó con rigor sus tesis de construcción de la unidad de los trabajadores de la energía probada en los acuerdos y movilizaciones con los petroleros en lucha contra el charrismo, con los defensores del agua y con los huelguistas de pagos indebidos por la energía eléctrica y el agua. Un querido dirigente de estos resistentes en Chiapas, asistió el año pasado al Foro y meses después fue asesinado. Tampoco este caso merece condena por no alinearse a la dirigencia del SME.
El caso de César Sánchez, autor de El poder del Estado mexicano contra los electricistas, crónica del asalto del 10 de octubre de 2009, es también digno de atención. Editado en julio de 2010 por Bruno Editorial, el libro tamaño media carta de 69 páginas con agradecimiento en el colofón a “todos los miembros del SME en resistencia por la publicación de esta obra deseando lo mejor en estos momentos de gran trascendencia para la clase trabajadora”, narra la investigación de la genealogía del mural Retrato de la burguesía que llevó a César hasta la Fundación José Renau en Valencia, con la que coordinó la exposición en el Museo de la Ciudad de México sobre el internacionalismo del SME en apoyo a la República Española y acordó la colaboración en uno de los libros-catálogo de la gran exposición conmemorativa del centenario de Renal que en México fue albergada en el Centro Tlatelolco de la UNAM. Alternando las peripecias de la comunicación desde Valencia con el Secretario del Interior del SME y con las elecciones de la mitad del Comité Central donde Martín Esparza resultó reelecto para ser objetado por el traidor Alejandro Muñoz, ex tesorero patrocinado por la Secretaría del Trabajo y la de Gobernación, el libro culmina con un diálogo con el compañero Eusebio para afirmar la huelga como derecho legal histórico que exige reproducción social constante así como la planteada por el mural del colectivo de republicanos españoles, el activista y escultor Luis Arenal y los tenientes coroneles del Ejército Republicano David Alfaro Siqueiros y Antonio Pujol. La llamativa portada con el detalle central del mural en el cubo de la escalera, merece mejor suerte que la descalificación a priori en razón de que César Sánchez aceptó la liquidación y con ella su renuncia al SME.
La Secretaría de Educación y Propaganda del SME mantiene una escuela de cuadros, alienta filmaciones testimoniales, edita el periódico Resistencia. Todo tan insuficiente como el escaso apoyo al SME del Taller de Construcción del Socialismo que sesiona en la Escuela Técnica del sindicato. Mientras así andemos, no proceden las descalificaciones moralistas. La unidad en la lucha exige probar y defender los principios en la práctica, todo lo contrario al pragmatismo y al oportunismo coyunturalista y electorero.
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