Perro sin casa
Descansa,
Tírate de panza
¡qué tranza!
Perro del amor
Que ardor
Soy un trovador
Del barrio.
Perro peleador
Bazofia
Franelero del sistema
Que espanta.
Cuando trepas al parabrisas
Lo que traiga don
Una bola de marchantes
¡con el verde me voy!
Perro de pobreza
Que gruesa
Sin empleo y sin amor
¡ay cabrón!
Perro desempleado
Bajo el sol
Que corran las horas
Que seco estoy.
Perro de violencia
Un song
Ni pei, aquí estoy
Por ti soy.
Mamacita, mamacita, mamacita,
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy,
No le hace que este como soy
Por ti estoy, por ti estoy, por ti estoy.
Por ti estoy.
lunes, 21 de marzo de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
LA REBELIÓN DEL PUEBLO ÁRABE Y LOS SALDOS INFAUSTOS DEL CAPITALISMO SALVAJE: RAYMUNDO COLIN AXOLOTL
El mundo árabe sufre un cisma provocado por las revueltas populares, que empezaron en Túnez contra la corrupción y el desempleo, y contagiaron Egipto, tras la pretensión del presidente Hosni Mubarak de ceder el poder a su hijo Gamal. Y también, al igual que los tunecinos, por el alto desempleo y la carestía de los alimentos que sufre ese país africano. Yemen es otro de los contaminados por estas rebeliones: "No a la corrupción, no a la dictadura", corean decenas de miles de yemeníes. En Jordania, el principal partido de la oposición llamó al pueblo a manifestarse contra la política económica y contra la "monocracia, la corrupción y la tiranía". En Siria, las fuerzas policiales impidieron una manifestación de jóvenes cerca de la embajada de Egipto. Así mismo en Argelia, una marcha "por la democracia", prevista para el próximo 12 de febrero, y convocada por la Coordinación Nacional para el cambio y la Democracia, fue prohibida. En Sudán y Marruecos las tensiones políticas y económicas también amenazan con desatar la rebelión de los oprimidos.
Asustados e inquietos por estas revueltas populares, los dirigentes de los países árabes, comenzaron a tomar medidas de apertura y a prometer reformas. "En un mes, el mundo árabe cambió más que en años", opinó Ziad Majed, encargado de cursos sobre el Medio Oriente contemporáneo en la Universidad Norteamericana de París. Quien también dijo a AFP (Agencia Francesa de Prensa): "Hoy, los regímenes tienen miedo y desean evitar a todo precio lo que ocurrió en Egipto y Túnez. Desean mostrar signos de apertura y aceptan reivindicaciones que rechazaron durante décadas por temor a perder el control".
Hasta este momento el saldo de estas revueltas del pueblo árabe, han dejado, tras enfrentamientos con miembros de seguridad y el ejército, y afines a los regímenes, varias decenas de muertos y heridos; así como la salida del país del presidente tunecino Ali Abdalá Saleh, el pasado 14 de enero, tras la imposibilidad de frenar las protestas.
Lo común de estos regímenes, acusados de tiranos y poco fiables para llevar acabo reformas que los conduzca a la democracia y a la estabilidad social y económica, es su tozudez para aferrarse en el poder; ya que sin ningún signo de vergüenza, ofrecen aperturas electorales, que más parecen dilaciones para ganar tiempo y sofocar las manifestaciones en su contra, y así su clase política y privilegiada, seguir, como se dice en México, “mamando de la ubre gubernamental” a costa del sufrimiento de quienes hoy los quieren fuera.
Mientras tanto se llega al desenlace de estas revueltas, lo que sucede en los países árabes, es un foco de aprendiza para los demás pueblos del mundo, muchos de los cuales hoy en día soportan tiranías más feroces de las que enfrentan los tunecinos y egipcios, y que “por comer demasiado”, como escribió alguna vez un poeta polaco, los tienen en los huesos.
También, las revueltas antes mencionadas, son un llamado de alerta para los poderosos y las potencias mundiales, sobretodo para los Estados Unidos de Norteamérica, por el enorme entramado de intereses económicos y geopolíticos que guarda con los líderes árabes, que ya le ha hecho pedir en voz de su presidente, en el caso de Egipto, la transición inmediata. Mas, recordemos lo ocurrido el 29 de junio de 2009, en Honduras, ante el golpe de Estado en contra de su presidente constitucional Manuel Celaya. La manera tramposa en que Barak Obama se desempeñó, primero pidiendo a los golpistas respetar “las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", para después darle la espalda al pueblo hondureño y a su presidente depuesto, y apoyar al régimen de facto, quien se salió con la suya e impuso a un propio en el gobierno.
Estos son los saldos negros ocasionados por el desplome del modelo capitalista a nivel mundial, crisis que se suscitó en 2008-2009, como se sabe, tras el desplome del sistema financiero del vecino norteño, y que ha dejado según el PENUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) a “casi 1.5 mil millones de personas en el mundo viviendo con poco más de un dólar al día”, y “los aumentos de los precios de los alimentos” hicieron “más vulnerables a la pobreza a millones de personas, lo que dará lugar a manifestaciones callejeras y amenazas de desestabilizar gobiernos”, como las ocurridas en Túnez y Egipto, en España o Francia. Para el PENUD, la actual crisis económica mundial “es ahora una crisis de desarrollo humano (…) que viene a sumarse a los problemas ya existentes”, como el cambio climático, la escasez de agua limpia y las pandemias.
Como se ve, la cosa no pinta bien para la humanidad, y lo que podemos esperar para los años porvenir, no son “lechos de rosas”, sino más confrontaciones entre gobernantes y gobernados; más crisis alimenticia, más desempleo, más violencia (como la que actualmente se vive en México), más rebeliones populares: y esta no es una premonición de los llamados profetas fatales, sino producto de una realidad que se impone ante cualquier demagogia.
Asustados e inquietos por estas revueltas populares, los dirigentes de los países árabes, comenzaron a tomar medidas de apertura y a prometer reformas. "En un mes, el mundo árabe cambió más que en años", opinó Ziad Majed, encargado de cursos sobre el Medio Oriente contemporáneo en la Universidad Norteamericana de París. Quien también dijo a AFP (Agencia Francesa de Prensa): "Hoy, los regímenes tienen miedo y desean evitar a todo precio lo que ocurrió en Egipto y Túnez. Desean mostrar signos de apertura y aceptan reivindicaciones que rechazaron durante décadas por temor a perder el control".
Hasta este momento el saldo de estas revueltas del pueblo árabe, han dejado, tras enfrentamientos con miembros de seguridad y el ejército, y afines a los regímenes, varias decenas de muertos y heridos; así como la salida del país del presidente tunecino Ali Abdalá Saleh, el pasado 14 de enero, tras la imposibilidad de frenar las protestas.
Lo común de estos regímenes, acusados de tiranos y poco fiables para llevar acabo reformas que los conduzca a la democracia y a la estabilidad social y económica, es su tozudez para aferrarse en el poder; ya que sin ningún signo de vergüenza, ofrecen aperturas electorales, que más parecen dilaciones para ganar tiempo y sofocar las manifestaciones en su contra, y así su clase política y privilegiada, seguir, como se dice en México, “mamando de la ubre gubernamental” a costa del sufrimiento de quienes hoy los quieren fuera.
Mientras tanto se llega al desenlace de estas revueltas, lo que sucede en los países árabes, es un foco de aprendiza para los demás pueblos del mundo, muchos de los cuales hoy en día soportan tiranías más feroces de las que enfrentan los tunecinos y egipcios, y que “por comer demasiado”, como escribió alguna vez un poeta polaco, los tienen en los huesos.
También, las revueltas antes mencionadas, son un llamado de alerta para los poderosos y las potencias mundiales, sobretodo para los Estados Unidos de Norteamérica, por el enorme entramado de intereses económicos y geopolíticos que guarda con los líderes árabes, que ya le ha hecho pedir en voz de su presidente, en el caso de Egipto, la transición inmediata. Mas, recordemos lo ocurrido el 29 de junio de 2009, en Honduras, ante el golpe de Estado en contra de su presidente constitucional Manuel Celaya. La manera tramposa en que Barak Obama se desempeñó, primero pidiendo a los golpistas respetar “las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", para después darle la espalda al pueblo hondureño y a su presidente depuesto, y apoyar al régimen de facto, quien se salió con la suya e impuso a un propio en el gobierno.
Estos son los saldos negros ocasionados por el desplome del modelo capitalista a nivel mundial, crisis que se suscitó en 2008-2009, como se sabe, tras el desplome del sistema financiero del vecino norteño, y que ha dejado según el PENUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) a “casi 1.5 mil millones de personas en el mundo viviendo con poco más de un dólar al día”, y “los aumentos de los precios de los alimentos” hicieron “más vulnerables a la pobreza a millones de personas, lo que dará lugar a manifestaciones callejeras y amenazas de desestabilizar gobiernos”, como las ocurridas en Túnez y Egipto, en España o Francia. Para el PENUD, la actual crisis económica mundial “es ahora una crisis de desarrollo humano (…) que viene a sumarse a los problemas ya existentes”, como el cambio climático, la escasez de agua limpia y las pandemias.
Como se ve, la cosa no pinta bien para la humanidad, y lo que podemos esperar para los años porvenir, no son “lechos de rosas”, sino más confrontaciones entre gobernantes y gobernados; más crisis alimenticia, más desempleo, más violencia (como la que actualmente se vive en México), más rebeliones populares: y esta no es una premonición de los llamados profetas fatales, sino producto de una realidad que se impone ante cualquier demagogia.
miércoles, 26 de enero de 2011
SOBRE LA REALIDAD QUE SE VIVE Y LA CAMPAÑA ¡BASTA DE SANGRE!: RAYMUNDO COLIN AXOLOTL
“La realidad es el gran laberinto, donde cada quien perderá
o hallará el infierno o el paraíso que le corresponde.”
Para percibir la realidad sólo hay que poner los ojos en ella. Aunque hoy esa realidad se asemeje a un intrincado laberinto, con miles de entradas y salidas, de pasajes y muros secretos que pueden llevar a todas y ninguna partes.
¿Qué estoy diciendo con esto? Que la realidad que actualmente se manifiesta ante nosotros, está tan fragmentada, que es posible que las personas al otro lado de la acera, la vivan de distinta manera. Yo me imagino a esa realidad, como un enorme panal con millones de compartimentos, donde cada uno de nosotros permanece aislado de los demás. Es decir, el mundo está tan individualizado, que sólo, como un dejavu, ocasionalmente nos fijamos en lo que hacen o les sucede a los otros, mientras eso nos afecta también a nosotros. Mientras tanto, al mundo le puede ocurrir una hecatombe, en cuanto no perturbe nuestro entorno.
Yo veo un fenómeno en el que el individuo, para no ser aquejado, simplemente se mantiene detrás de la línea. La hace omisa de sí, y si es posible se aísla lo suficiente como para no salir raspado. Como lo que está ocurriendo ahora mismo en varios estados y municipios del país con la guerra al narcotráfico, en la que la gente ha optado por un auto toque de queda, en vez de salir a las calles a exigir a las autoridades mejores condiciones de seguridad. Eso no sólo demuestra el temor que tienen ante esta guerra, sino también la desconfianza de que el Estado pueda brindarles seguridad (dice Immanuel Wallerstein, que cuando el Estado empieza a deslegitimarse ante la sociedad, se debilita y es así como aprovechan las mafias para entrar en acción); pero otra cosa más importante y preocupante todavía: la incapacidad para unificarse socialmente, para organizarse con la finalidad de transformar las condiciones de violencia imperantes, que no les permite vivir y trabajar en paz.
E ahí la importancia de la convocatoria que el caricaturista Eduardo del Río (Rius) y el periódico La Jornada hacen para que nos manifestemos en contra de la violencia y la barbarie que actualmente sucede en México. “¡BASTA DE SANGRE! Es una propuesta que ha sido bien recibida por diversos sectores de la sociedad, un llamado de atención a la conciencia y para que de manera pacífica, se haga saber a los políticos y gobernantes que se está hasta el copete de su ineficiencia para brindar seguridad, porque como lo señaló La Jornada en su editorial del lunes 10 de enero (día en que inició la campaña ¡BASTA DE SANGRE!): “La defensa de la legalidad carece de sentido si no se empieza por garantizar el respeto a la más básica de las garantías Constitucionales: el derecho a la vida”.
En el estado de México, el sumarse a dicha campaña debiera de ser contundente por parte de los mexiquenses, dado el alto grado de violencia que se respira, y que ha provocado que la entidad sea fuente favorita de la nota roja, con su lugar privilegiado en feminicidios, y otros tantos ilicitos que mantienen en la angustia y la zozobra a la población.
Aunque ¡BASTA DE SANGRE! No es una propuesta política sino humanista, su trasfondo, debiera de servir a los ciudadanos, en estos años electorales -tanto en el estado de México como a nivel nacional-, para reflexionar qué tipo de estado o país quieren, que clase de gobernantes: ¿los mismos que los han sumido en la desgracia u otros que se comprometan a llevarlos por mejores derroteros? Porque a pesar del tiempo adverso que se vive, no es para sumirse en la depresión y el desencanto, ni tampoco para guardarse en el sinsentido y en el conformismo de una realidad que a diario nos flagela y a la cual quieren que acostumbremos. Por eso ¡BASTA DE SANGRE! Y como decía el maestro John Lennon “démosle una oportunidad a la paz”, y yo le agregó, “y también a la vida”. ¿Qué de malo hay en ello?
o hallará el infierno o el paraíso que le corresponde.”
Para percibir la realidad sólo hay que poner los ojos en ella. Aunque hoy esa realidad se asemeje a un intrincado laberinto, con miles de entradas y salidas, de pasajes y muros secretos que pueden llevar a todas y ninguna partes.
¿Qué estoy diciendo con esto? Que la realidad que actualmente se manifiesta ante nosotros, está tan fragmentada, que es posible que las personas al otro lado de la acera, la vivan de distinta manera. Yo me imagino a esa realidad, como un enorme panal con millones de compartimentos, donde cada uno de nosotros permanece aislado de los demás. Es decir, el mundo está tan individualizado, que sólo, como un dejavu, ocasionalmente nos fijamos en lo que hacen o les sucede a los otros, mientras eso nos afecta también a nosotros. Mientras tanto, al mundo le puede ocurrir una hecatombe, en cuanto no perturbe nuestro entorno.
Yo veo un fenómeno en el que el individuo, para no ser aquejado, simplemente se mantiene detrás de la línea. La hace omisa de sí, y si es posible se aísla lo suficiente como para no salir raspado. Como lo que está ocurriendo ahora mismo en varios estados y municipios del país con la guerra al narcotráfico, en la que la gente ha optado por un auto toque de queda, en vez de salir a las calles a exigir a las autoridades mejores condiciones de seguridad. Eso no sólo demuestra el temor que tienen ante esta guerra, sino también la desconfianza de que el Estado pueda brindarles seguridad (dice Immanuel Wallerstein, que cuando el Estado empieza a deslegitimarse ante la sociedad, se debilita y es así como aprovechan las mafias para entrar en acción); pero otra cosa más importante y preocupante todavía: la incapacidad para unificarse socialmente, para organizarse con la finalidad de transformar las condiciones de violencia imperantes, que no les permite vivir y trabajar en paz.
E ahí la importancia de la convocatoria que el caricaturista Eduardo del Río (Rius) y el periódico La Jornada hacen para que nos manifestemos en contra de la violencia y la barbarie que actualmente sucede en México. “¡BASTA DE SANGRE! Es una propuesta que ha sido bien recibida por diversos sectores de la sociedad, un llamado de atención a la conciencia y para que de manera pacífica, se haga saber a los políticos y gobernantes que se está hasta el copete de su ineficiencia para brindar seguridad, porque como lo señaló La Jornada en su editorial del lunes 10 de enero (día en que inició la campaña ¡BASTA DE SANGRE!): “La defensa de la legalidad carece de sentido si no se empieza por garantizar el respeto a la más básica de las garantías Constitucionales: el derecho a la vida”.
En el estado de México, el sumarse a dicha campaña debiera de ser contundente por parte de los mexiquenses, dado el alto grado de violencia que se respira, y que ha provocado que la entidad sea fuente favorita de la nota roja, con su lugar privilegiado en feminicidios, y otros tantos ilicitos que mantienen en la angustia y la zozobra a la población.
Aunque ¡BASTA DE SANGRE! No es una propuesta política sino humanista, su trasfondo, debiera de servir a los ciudadanos, en estos años electorales -tanto en el estado de México como a nivel nacional-, para reflexionar qué tipo de estado o país quieren, que clase de gobernantes: ¿los mismos que los han sumido en la desgracia u otros que se comprometan a llevarlos por mejores derroteros? Porque a pesar del tiempo adverso que se vive, no es para sumirse en la depresión y el desencanto, ni tampoco para guardarse en el sinsentido y en el conformismo de una realidad que a diario nos flagela y a la cual quieren que acostumbremos. Por eso ¡BASTA DE SANGRE! Y como decía el maestro John Lennon “démosle una oportunidad a la paz”, y yo le agregó, “y también a la vida”. ¿Qué de malo hay en ello?
domingo, 9 de enero de 2011
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